El desafío de emprender
El desafío de emprender no es más que un click bait; este artículo, que da inicio a este blog, se trata sobre mi desafío de emprender.
De chico tuve la misma capacidad para romper las cosas que todos, también la misma capacidad para construir sobre la nada, cosas nuevas que solo podía imaginarme. En lugar de juguetes yo tenía cables, pilas, motorcitos, luces led y muchas otras cosas con las que construía nuevos momentos de descubrimiento y diversión. Mis ganas de crear y construir siempre me acompañaron, y es por eso que mi camino en el emprendedurismo converge de alguna manera.
No soy lo que se dice un emprendedor exitoso, más bien diría que soy un emprendedor curioso. A lo largo de mi vida intenté de todo: con mi primera computadora me animé a crear mi primera web con Microsoft Frontpage; en el secundario hice una web con un libro de visitas para el curso; hice mi propio blog de noticias de tecnología y programación (RIP tinchodipalma.com.ar), y muchas cosas más… muchos fracasos más.
Un inventario de intentos
En estos últimos 10 años intenté con otros proyectos:
Wisblic: Mi proyecto final para la carrera de Ingeniería en Sistemas de Información. Junto con cuatro compañeros más, hicimos una plataforma que conectaba estudiantes/profesionales con empleadores e institutos educativos. Luego de egresarnos, con Ger, quisimos seguir con muy poca experiencia, muchísimas ganas y nulo conocimiento en todo.
ParaConcesionarias: De nuevo junto a Ger y Jorge. Esta plataforma fue una idea que tuve y abandoné tarde por chocar con la realidad: a las concesionarias no les interesaba. Además, con Ger teníamos acá un buen conocimiento técnico (*), pero nos faltaba aún el roce con la realidad.
(*) Tanto conocimiento técnico que armamos microservicios para todo, y al final se sentía como matar hormigas con una ametralladora.
La Mencía: Junto con Mati, iniciamos un proyecto diferente: una vinería. Desafíos inimaginables, disfrute completo, buenos momentos, malos momentos, buenas decisiones, malas decisiones. La realidad nos explotaba a diario y, al final de una combinación de una situación económica (macro y micro) inestable, tuvimos que cerrar. Fue acá donde inició otra idea, un micro intento de lo que vendría: Eventor.
El presente: Eventor
Desde 2022 inicié solo el proyecto, enfocado únicamente en lo técnico. No había nada ni nadie más que yo. Hasta 2023, que le propuse a Juli sumarse a un proyecto web de La Mencía, y que luego continuaría con el proyecto Eventor. Para mi sorpresa, Juli se multiplicó y apareció Tefi.
Al día de hoy considero a Eventor un gran producto: estable, sólido, flexible, transparente y humano.
Es gracias a este equipo que Eventor existe, y lo tengo muy claro. Este equipo es el mejor con el que trabajé en muchos años, y hoy no dudo ni un segundo en seguir caminando paso a paso con Juli y Tefi.
Seguimos pensando en el presente de Eventor y soñamos con un futuro cada vez más prometedor.
Emprender no creo que sea para mí de la misma forma que lo es para todos, pero me divierte, me frustra, me moviliza y me ayuda a seguir aprendiendo.
Quizás mi amor por crear y construir es tan fuerte que acá estoy haciendo un nuevo proyecto: Eventor Blog.
PD: Ah, cierto… ¿ya dije que era emprendedor curioso?
JuegoSimple.com: Sí, acá, un finde aburrido metí un proyecto más, porque ya dije… emprendedor curioso. Me resultaba atractiva la idea de encontrar un espacio nuevo donde aprender nuevas tecnologías.