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Entre idiomas y código

Por Juli

Emprender no es solo crear algo nuevo: es transformarse en el camino. Es aprender a adaptarse, a reinventarse y, muchas veces, a descubrir habilidades que uno no sabía que tenía. Eso es justamente lo que me pasó en Eventor.

De profesión soy docente y traductora. Siempre fui una persona curiosa, amante de los idiomas y de los distintos lenguajes que usamos para comunicarnos, incluso el no verbal, uno de mis favoritos. Durante años ese interés estuvo centrado en el inglés, en la enseñanza y en la traducción. Pero con el tiempo apareció otro lenguaje que empezó a despertarme la misma curiosidad: el de la tecnología.

Ese interés fue lo que me llevó a estudiar programación. Al principio era simplemente una forma de aprender algo nuevo, pero terminó convirtiéndose en la puerta de entrada a un proyecto mucho más grande: la creación de Eventor.

Eventor nació como una plataforma para crear eventos y vender entradas online, pensada para facilitarles la vida a quienes organizan actividades, experiencias o encuentros. Desde el primer momento, con Tefi y Tincho nos propusimos desarrollar una herramienta que realmente resolviera problemas para los organizadores. Queríamos que fuera simple de usar, eficiente y que permitiera gestionar eventos y entradas desde un solo lugar.

Los primeros pasos construyendo la plataforma

En los comienzos del proyecto, los tres estábamos completamente enfocados en el desarrollo de la plataforma. Nuestro día a día consistía en programar, probar, mejorar y agregar nuevas funciones. Cada detalle era una oportunidad para optimizar la experiencia del usuario: desde el proceso de crear eventos hasta la gestión de las entradas.

Cuando uno desarrolla tecnología, siempre aparece la sensación de que todavía se puede mejorar algo más. Una nueva función, un cambio en la interfaz, una optimización en el sistema. Y eso es parte de lo que hace que los productos digitales evolucionen constantemente.

Aprender también es parte del proceso

En ese camino también decidimos seguir formándonos. Hicimos un curso para emprendedores en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) que nos ayudó a ver el proyecto desde otra perspectiva.

Una de las cosas más interesantes que aprendimos ahí fue cambiar la forma en que veíamos la competencia. Cuando uno empieza con un proyecto nuevo, puede parecer intimidante descubrir que ya existen otras plataformas similares. Y en nuestro caso, competencia hay, y mucha.

Pero entendimos algo muy importante: que exista competencia en realidad es una buena señal. Significa que hay una necesidad real en el mercado y que las personas buscan herramientas para organizar eventos y vender entradas online.

El desafío entonces no es ser el único, sino encontrar el diferencial. Pensar qué valor nuevo podemos aportar y cómo podemos hacer que la experiencia de crear y gestionar eventos sea cada vez más simple para quienes usan la plataforma.

Cuando un gran producto todavía no es suficiente

En un momento también nos encontramos con otra realidad muy clara: habíamos construido un producto increíble, pero mucha gente todavía no lo conocía.

Ese fue un punto de inflexión para nosotros.

Entendimos que crear una buena herramienta no alcanza si las personas que podrían beneficiarse de ella no saben que existe. Eventor tenía el potencial de facilitar la organización de eventos y la venta de entradas, pero para que eso sucediera necesitábamos salir a buscar a esas personas.

El crecimiento también pasa por la comunicación

Ahí apareció otra transformación dentro del equipo.

Empecé a involucrarme cada vez más en la parte de comunicación y contacto con el público. Hablar con organizadores, entender sus necesidades, escuchar sus problemas y mostrarles cómo Eventor podía ayudarlos. Fue un cambio grande, pero también muy natural: al fin y al cabo, comunicar siempre había sido parte de mi mundo.

En paralelo, también entendimos algo que hoy es fundamental para cualquier proyecto digital: el papel de las redes sociales. Las plataformas digitales no solo sirven para difundir un producto, sino también para construir comunidad, compartir experiencias y generar confianza.

Como equipo decidimos entonces que yo me enfocara en ese crecimiento: desarrollar la presencia de Eventor en redes, generar contenido y acercar nuestra plataforma para organizar eventos y vender entradas a cada vez más personas. Así como en la traducción el traductor es un puente entre culturas, yo me transformé en el puente entre lo que el usuario necesita para que el equipo lo haga realidad.

Hoy seguimos mejorando Eventor, sumando funciones y escuchando a quienes organizan eventos todos los días. Pero también sabemos que el crecimiento de un proyecto no depende solo de la tecnología, sino de las personas que lo usan y de la comunidad que se forma alrededor.

Al final, construir algo nuevo se parece mucho a aprender un idioma. Al principio todo es prueba y error, después empieza a fluir, y con el tiempo descubrís que no solo aprendiste un lenguaje distinto: también cambiaste vos en el proceso. Y si estás en ese camino, nos encantaría acompañarte. Te esperamos en Eventor.